Un elfo desnudo y delicado ha llegado a mi jardín para quedarse, no conoce las frágiles horas ni las respuestas infinitas, ha traído cognoscibles perdones e irreconocibles tiempos en su saco de arpillera.
Mi elfo tiene nombre de rey, piel de arena húmeda y sonrisa triste.
Es hermoso como el miedo, es sutil... me mira por dentro y se roba mis dudas.
A la altura de mis besos, de los helechos marchitos... admiramos la distancia.
Graves, inertes y ajenos...
Con su voz de ayer, mi elfo ilumina las noches más oscuras, mis poquísimos recuerdos.
Nos hemos amado en otra vida.
Andy Rumbaut.
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