Hace mucho tiempo; amé a un hombre difícil… una criatura feroz, con una maleta llena de historias tristes y terribles y extrañas.
Por uno de esos caprichos, amé también a un hombre que quería escapar, tenía el olor de la madera nueva y las palabras viejas… había música en su voz interrogante.
Hace algunos años; amé a un hombre cansado, dueño de sí mismo y de tantas cosas…poquísimas cosas.
Un hombre de ojos verdes, otro con lunares… incluso a un hombre de cortísimas noches azules que coleccionaba relojes porque nunca tenía prisa.
Amé a un hombre temeroso, herido y esquivo, intermitente y ajeno… un ladrón de soledades y promesas.
Algunos entendieron mis tardes, otros me llamaron amor, pocos me regalaron canciones o ceniza.
Amé brevemente a un fugitivo de los dogmas, a un poeta equivocado y hasta creí poder amar a un ángel… los ángeles son muy peligrosos.
Ninguno de estos hombres fui yo o tal vez me equivoque… quedóse un hambre de ternuras demasiadas aquí en mi pecho que me impide recordar con claridad… los años no perdonan.
Hace mucho tiempo las paredes de mi memoria guardan silencio, puedo pensar dos veces y equivocarme sin culpas por última vez.
Andy Rumbaut