Que se rompa la poesía, el inmediato desastre, la utopia. Con lo poco que me queda dime adiós, con la vida que me sobra haz un disfraz, con la muerte que me llega abre una puerta...haz que rompa la poesía y este sueñ
sábado, 30 de abril de 2011
Que se rompa la poesía!
Que se rompa la poesía, el inmediato desastre, la utopia. Con lo poco que me queda dime adiós, con la vida que me sobra haz un disfraz, con la muerte que me llega abre una puerta...haz que rompa la poesía y este sueñ
sábado, 16 de abril de 2011
Todo el fin.
Se que estas aquí como los días de ayer, sin una pausa y con el peso de tanto amanecer. Estoy cansado de tus ausentes manos que no olvido, mis deseos, mis sentidos, sangre y tierra. Poco importa si ya es tarde… hoy me quedan solo heridas y un pedazo de tu olor.
Se que estas aquí y tal vez mañana ya no seré feliz. Hoy y aquí termina el viaje.
Andy Rumbaut.
sábado, 9 de abril de 2011
El hastío de tu sombra.
Casi olvido ya tu liquida sonrisa y la simple melodía de mis pasos. No es el tiempo tan severo, pocas luces, muchos truenos! Ven y muere en mis orillas para no decir adiós, ven y arráncame las ganas.
Renunciar a nuestra suerte, para olvidar tu nombre, tu disfraz, tu sexo… llega al fin hasta mis horas, márchate en paz con el miedo!
Andy Rumbaut.
domingo, 3 de abril de 2011
Pluma, ausencia y culpa
Reianse a su vez de la ternura, de los transeúntes y del viento norte, creianse dichosas de no conocerse, de espiarse mutuamente…de amar por separado al mar y a los ríos y a la risa y a los hombres y a la vida y a las piedras y a tantas cosas que ya ni recuerdo.
Soñabase un ave la pluma, una idea la ausencia y una daga la culpa…
Ahogabanse de silencios incongruentes y continuas frustraciones.
Mentianse de tantas verdades y tantos sueños, pero, sedientas de amor sabianse vírgenes, cobardes de perpetuas dogmas y sofocados llantos…desdichadas.
Había una vez una pluma perdida, una ausencia impresente y una culpa adherida que vivían en un olvidado reloj de arena, muy antiguo, y una tarde…alguien dejo caer el reloj. Y se hallo la pluma, y se hizo presente la ausencia y la culpa…vago desconcertada buscando un dueño.
Andy Rumbaut.
Beso de tu obligada ausencia.
En cada momento que juntos pasamos descubro un abismo de impresencia, no pensamos que algo falta…
Si de rojo teñimos el momento regias columnas nos advierten que no por lejanos somos diferentes.
El fin nos asecha, esta tras nuestras mentiras y si reconocernos en blanco y negro no implicara un alto riesgo, cansados de incertidumbre diríamos adiós a los vocablos.
Andy Rumbaut.
Hallazgo
Andy Rumbaut.
Para robar la calma.
Me robe el silencio de tus noches nuevas y viejas, sin pedir permiso te queme las alas para impedir que te escaparas…y aun así te soñaste libre.
Te desnude encendido en aquel lugar oscuro de bosques, de tiempos y dogmáticos recuerdos, de estrellas azules, de plumas y más recuerdos.
Creo que te moriste de la urgencia, de la fuga…en fin que te moriste y ya esta, yo seguí cansado, atenuando los momentos, solo y otra vez cansado...y entonces tu duda fue mi cama…aquel lugar impreciso en el que tu ya no estabas.
Andy Rumbaut.
Los cisnes verdes.
No canten cisnes que el sol los quema y si detonan los suspiros quien cantara a la madera? Son las miradas tan ciertas? El mármol frío, la mente llena y vacía y sedienta? Un espejo inacabado de violencia. No canten cisnes que el sol los quema.
Andy Rumbaut.
Química.
Guiños de vidrio y sol, son 20 para las 15 y deshago hechos. Degrado un cúmulo de tonterías que ya no pienso! Escupo el chicle de la agonía y el…sigue hablando.
Andy Rumbaut.
Porque no estás.
Se me perdió la idea, me despertó el silencio, escapé desnudo y desmentí tu sueños. Jugué a ser el tiempo, y tu agonía despreciando la incertidumbre me conmovió abstracto.
Casi creí ser feliz y me advertiste que mi error era de hielo… Y después me atreví a olvidar tu historia, deshojando una flor humeante y el sonido de aquel beso que robaste. Descuidando los recuerdos que tus manos me entregaron. Y aunque ya no no estabas eras la nada infinita con la que día a día escribía la falsa estocada de un recuerdo enajenado. Y busqué fuego al final de tu vientre, la dicha… una idea marchita.
Me olvidé de lo perfecto, de ser tu alma y desmentir tus besos! Me burlé de tantas cosas que hasta jugué con las mentiras, con tus misterios, con mi desnudes sin calma y con tu disfraz de aciertos… Se me perdieron los encuentros, las noches y los desiertos.
Desistí de lo perfecto, de ser esclavo e interpretar los sueños, creo que ya estoy vivo… ya logro jugar a que estoy muerto.
Andy Rumbaut.
Filosofía.
No descanso del evento súbito de mi vida… Invierto expectativamente mis acontecimientos distantes y mi diafragma de percepción no capta el viento…solo queda de mi memoria lo imperceptible.
Yo
Que seda densa y voluble cubre mi elemento?
Si desconocida sombra de sutil violencia invade mi ternura devuelvo mi mente y me regreso al suelo como etérea pluma.
Andy Rumbaut.
El aroma de la nostalgia.
La duda me sabe a hiel cuando me muerde tu boca y se me hace presente la irrealidad de un mito, hipocresía del alma.
Y un beso eterno y un ángel muerto y una desnudes sin calma. El aroma de la nostalgia…soñando en verso, despojando de poesía a las flores sin sexo, a los gritos sin almas.
Y un universo y un antes y un después y un pez dorado ya casi muerto. Nostalgia, la nostalgia, de la nostalgia, aroma de la nostalgia y el aroma…otra vez sin la nostalgia.
Andy Rumbaut.
El preterito fantasma
Todavía busco en otras caras... tu cara y todo lo demás.
Tu nombre oscuro se me presenta desprovisto de toda compasión, gritas en silencio y acaparas mi nostalgia. Devuélveme la vida casi puedo decir…Mi pretérito fantasma qué tengo que hacer para olvidarte? Como borro lo que siento, lo que quiero sentir? Diecinueve puertas cerradas y dos ventanas son testigos del amor? Me permito ya una carcajada, estertórea y cínica si…pero al fin una carcajada.
Me dejaste tatuado de incertidumbres pretérito fantasma…Cambiaré para decir que hoy he decidido poner una piedra donde antes estaba mi corazón. Regálame la luz, tu piel... tu entrecortada voz, tu olor o mejor tu maldita ausencia, dolorosa ausencia...necesaria ausencia. Nadie me dijo como matar un pretérito fantasma.
Andy Rumbaut.
Y el viaje.
Mañana anidare en un jardín de inusitada belleza, donde me esperan un gato negro y muchas flores…
El ayer ya no existe…
Andy Rumbaut.
El hombre de la madrugada.
Nunca me hizo tanta falta su abrazo como cada una de las horas que respiré a su lado y las que no también, que no va a ser hoy cuando deje de decirlo. Su nombre de rey, no le hacía ni pizca de justicia... No era alto, no era rico, al menos en el sentido monetario y tampoco podría jurar que el carisma fuera su mejor arma. Era idóneamente hombre como para no tener que demostrarlo. Su primer regalo y para mí el mas indeleble fue una sonrisa, yo que llevaba las espuelas del verbo dispuestas a separar mis dos vidas, no pude evitar hundirme en el talud de su retina de acero. El tino y la mesura me proporcionaron la fuerza que necesitaba o quizá fue mi simple naturaleza despistada la que evitó a toda costa el desastre. El silencio de nuestro diálogo secreto hubiera escandalizado a mis propios fantasmas, nos acechaba el peligro y me sobró el tiempo para nunca desafiarlo. Alguien cantó que
la cobardía es un asunto de hombres…yo se lo puedo asegurar sin
arpegios ni acordes. La noche que me lo dijo todo sin palabras no fue la más larga, ni la más feliz. No me tocaron sus labios ni me hicieron despertar sus lívidas manos…bebimos del mismo aire el tiempo suficiente para correr despavorido con el evidente y claro mensaje de su deseo…y llegó la mañana. Juntos, callados y fríos. Un verde y abrumador sentido de la distancia se impuso con la resolución necesaria para despojar mi mente de fantasías y mi piel de su olor que ya no era suyo. Me desvestí de recuerdos y alcé el vuelo, hastiado de rencores y de sombras…me creí libre.
Andy Rumbaut.
Tiempo.
Hoy me atrevo a preguntarle a la memoria si ya olvido mis huellas y mis manos. Ya no volveré a morder el polvo, ya no se vale andar por las ramas y sospecho que tampoco es una opción.
Hoy el ruido se disfraza de copla, mezcla de colores y también un poquito de poesía, casi puedo formular una quimera. Treinta años, un esguince y algunas palabras nuevas, hoy le regalo a mi vida un “no me olvides” y “un que me importa”… no me alcanza el dinero para más.
Hoy tampoco volveré la cabeza a mejores tiempos, casi ha sido suficiente…pero solo casi...!
La fuga!
Se tatuó una quimera, una sonrisa y hasta una espera. Cansada del asecho se convirtió en la duda, y vencida entre rojas pinceladas, desapareció la lágrima y su fuga!
Andy Rumbaut.
Hoy.
Se me han detenido el tiempo y las ideas, mientras no sea yo quien muera puedo reír de los fantasmas y de lo que no será perfecto. Hoy me he tatuado de indiferencias, hoy también te sigo queriendo.
Hoy por fin rompiste con tus credos y se quedo moribunda mi conciencia. Hoy he reclutado el momento preciso para no decirte nada, para no sentirme cuerdo, para poder volver a verte y para que escapes como siempre. Que será de tu luz si estalla el verso?
Andy Rumbaut.
Octubre y Venganza.
Andy Rumbaut.
Sueño.
Voy a jugar a equivocarme, aunque no sea la primera vez! Voy a bailar y cambiar mis horas verdes, voy a olvidar...voy a olvidar…voy a olvidarme!
Andy Rumbaut.
Eros vacío.
Andy Rumbaut (Idea original Yesler de la Cruz)
Que me olvido!
Andy Rumbaut.
Rabia mansa.
Andy Rumbaut.
Melancolía.
Andy Rumbaut.
La distancia y el no tiempo.
Yo me canso del camino y a tu encuentro me regalo, me traicionan los segundos, tu legado y hasta el viento!
Por esta misma calle caminé contigo un día…tantos días, demasiados días.
Andy Rumbaut y Yesler de la Cruz.
Hoy es uno de esos dias!
Hoy tengo sed de tus lágrimas y terror de las heridas, he de escribir con tu cuerpo lo que queda a la deriva y no es mi letra feroz para que me llames vida.
Que ya no olvido tu boca…que se ha muerto mi destino, que ya la tierra no es tierra y tan amargo este vino.
Ya lo sé… que tus verdades se esconden, que no es un día cualquiera!
Andy Rumbaut.
Reflexión.
Para romper la soledad hoy me basta una quimera. Yo alucino, tú despiertas, cara y cruz, me desconciertas.
Andy Rumbaut.



